Voy a explotar
La adolescencia suele ser una etapa donde uno se hace preguntas sobre la existencia, sobre la forma en que se deben hacer las cosas, donde uno cuestiona las actitudes de los demás pensando que todos están mal, donde uno es invencible y no pasa nada, donde uno es el héroe de su propia vida o donde uno simplemente quiere gritar “¡voy a explotar!”.
Voy a explotar, último largometraje de Gerardo Naranjo (Drama-Mex, 2006), nos cuenta la vida de Roman (Juan Pablo de Santiago), un adolescente probablemente desubicado, probablemente rebelde o simplemente un adolescente que acaba de entrar a una nueva escuela. Es ahí donde conoce a Maru (Maria Deschamps), una joven de 16 años posiblemente olvidada de su casa, una joven de 16 años posiblemente peleada con la sociedad o simplemente es una joven de 16 años común y corriente. Desesperados o angustiados o aventurados o desubicados o todas las anteriores, deciden escapar de sus casas con la intención de vivir su vida o de rebelarse o de olvidarse de sus papás o de llamar la atención o todas las anteriores.
La película cae rápidamente, los diálogos y la historia son predecibles. El juego del adolescente que probablemente está viviendo al máximo o que probablemente está desubicado sale de contexto en repetidas ocasiones. La idea de la soledad de los jóvenes por falta de atención de sus padres resulta trillada, así como el papel del político de Jiménez Cacho.
Gerardo Naranjo decide hacer esta película para un público joven, donde lo importante es llamar su atención con sobreexposición de colores, varias tomas con cámara en mano para dar dinamismos a las tomas, usa canciones de moda en momentos clave de la historia y capta en algunos instantes los cuestionamientos que la mayoría de los adolescentes se hacen a esa edad.
La película se pierde en este mundo dual del joven de inocente – rebelde, no logra la esencia del cuestionamiento de las jóvenes de Criaturas Celestiales (Peter Jackson, 1994) o Virgenes Suicidas (Sophia Coppola, 1999) películas que no tratan meramente el tema de Voy a explotar, pero sí transmiten acertadamente esa atmósfera llena de dudas, ilusiones y decisiones que puede tener un adolescente.
Quiero explotar un grito recurrente del cine mexicano.
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