El Solista
Algunos directores optan por adaptar Best Sellers o cualquier otra literatura al cine. Muchas veces se obtienen fenómenos como Código Da Vinci o nacen películas de culto como El Padrino. Joe Wright, director de grandes películas como Orgullo y Prejuicio (2005) y Atonement (2007), es asiduo de esta fórmula. ¿Pero qué pasa cuando el cine es insuficiente para representar aspectos y sensaciones que sólo la literatura puede ofrecer?
El solista, reciente película del director británico Joe Wright está inspirado en el libro del mismo nombre del articulista de Los Ángeles Times, Steve López (Robert Downey Jr.), el cual escribe historias de personas que tienen que aportar algo a la sociedad en Los Ángeles.
Un día tratando de buscar la una historia para su artículo, se topó con Nathiel Ayers (Jamie Foxx), un músico vagabundo entusiasta de la obra de Beethoven. La conversación que tuvieron lo llevó a escribir de aquel encuentro atrayendo la atención de su público; lo cual obligó a López a buscar a Nathiel por toda la ciudad y así poder conseguir más información sobre su vida.
El libro del López narra todos estos encuentros, las conversaciones, de cómo un músico que estuvo a punto de formar parte de la Orquesta de Nueva York, terminó pidiendo limosna en las calles de Los Ángeles.
Esta película es todo un reto para Wright, en primer lugar porque es su primer trabajo en cine que no es de época y en segundo lugar porque el tema envuelve en sensaciones relacionadas con la música, el arte y la locura, aspectos que quedan opacadas en el filme y bien libradas en libro; lo cual provoca que el director británico caiga en la confusión de tesis, dándole giros al hilo conductor de la película que nunca llega a ninguna parte.
Lo interesante, rescatable y aplaudible de la cinta, es la versatilidad que tiene Wright al crear cada escena, cada una es un pequeño video clip con una estética maravillosa, una armonía técnica que trae como resultado una cinta que explota únicamente dos talentos: el trabajo del director y la innovadora fotografía de Seamus McGarvey.
Por cierto, se extrañan esas secuencias coreográficas sin cortes de más de diez minutos que solo Wright puede lograr.
EXcelente reseña Piter. Como siempre me gusta ese estilo de comentar acerca del director y trama de la película. Gracias a que comentas peliculas que te gustan en tu blog. La iré a ver muy pronto para dar mi opinion.